domingo, 15 de julio de 2007

Historia y encuentro con Don Sata


Por: Indio Juan " Si el loco se pega un balazo, se lo pega en la guata"



Y bueno, sí, me morí y ¿qué tanto?. Igual yo ya cachaba que se me venía pesá la mano aquí en la peni con tanto pendejo botao’ a choro dando vuelta que trata de cobrarse hueas que ya fueron hace rato. Lo único que me tiene contento y tranquilo - entre otras cosas – es que morí en la mía. En la ley del choro pulento, ese que se pelea a stoquer limpio, sin mariconás. Igual, pa’ los que leen quiero que esten vivo' de que cuando pisé la peni se notó el respeto a un choro de tomo y lomo como yo. Los viejos y los de mi tiempo agachaban el moño cuando yo hablaba, porque ‘taban vivos que soy un loco que habla y hace. Pero como siempre, no falta el mojón chico pasao’ a caca, abacanao que jura pasarse por la raja a los maestros de la vieja escuela de la calle. A esos los huelo a kilómetros de distancia y los cacho al toque cuando se quieran pasar de vivos.
Pa' hacer el cuento corto, me salió uno de esos en el camino y lo paré de vuelo, pero se vio superao’ por un loco que no es nah pollo en estas lides, como yo, no le quedo que hacer la del maricón: la vieja maletiá. Llegaron dos hueones más y me rajaron el paño care' palo. Y me fui pal’ patio e’ los callaos.
Como han de suponer los hueones, perdón, los queridos lectores, hice tanta cosa mala en vida, que San Peter (ese viejo culiao que cuando lo pille solo le saco la chucha al barbón) no dudó en mandarme donde el Coluo, Don Sáta, si ese mismo con el que huebean al Pinocho. La posta mis compipas, es que pensé que me iba a encontrar con un astro del hueveo, de la buena mesa (tintolio incluido), una eminencia en lo que en maldá se trata. Pero nunca fue así po, a ese tal Don Sata lo han inflao caleta, el loco la vende, y la vende terrible pulenta. Lo pintan como un huevón vivo, choro y pillo, pero la verdá, es que el loco es meo' pollo y le falta caleta e’ calle. Porque a mi no me vengan con hueas, un choro de marca, o sea original, se ve en los pequeños grandes detalles (cachate esa jajaja). Son esos que hablan poco y hacen mucho. Porque, como decía, botaos a choro del hocico pa' ajuera hay caleta, pero los locos decidíos son contaos con los dedos e´ las manos. Conclusión: Satán culiaoh, erí un pollo con poca calle, aquí en el infierno hay otros locos que se merecen mi respeto como choros y malos, y vó no 'tay en esa lista, hueón. Punto.
Hueno cabros no los aburro má, disfruten de la lectura y de los próximos cuentos infernales que les traeré:
- Mis primeros pasos en la casa del Coluo
- El cumpleaños de Stalin (sin censura)
- La sublevación de los choros
- Mi encuentro con el innombrable (Pinocho culiaoh, pal’ hueón poco avispa)
No se la pierdan, que ‘tan del one!.

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